Joseba Juancorena
LA CASA DE AITOR
Hace tres años, Iker y Jon, dos buenos amigos que iban a la escuela San Francisco, eran inseparables, los dos tenían diez años y tenían el pelo castaño y los ojos azules.
Empezaron a aburrirse jugando sólo ellos dos, así que decidieron buscar un nuevo amigo. Se hicieron amigos de Aitor, un niño un poco extraño que era nuevo en la escuela, tres días después Aitor les invitó a su casa a jugar.

Iker y Jon entraron en su enorme y elegante casa y no vieron a Aitor por ninguna parte. Empezaron a investigar la casa, hasta meterse en un cuarto con puerta de metal con muchos candados. Jon notó que olía a gasolina y el suelo estaba lleno de ella, así que decidieron salir del cuarto, cuando Aitor cerró la puerta, los encerró y tiró una cerilla por un hueco debajo de la puerta. Al ver que no les quedaba mucho tiempo ataron un mensaje en el lomo de una rata y la metieron por el hueco que había.
Por suerte, Mikel, el elegante mayordomo de la casa, subió al piso de arriba, leyó el mensaje, cogió el extintor más cercano, abrió la puerta, apagó el fuego y los salvó.
Iker, Jon y Mikel, ya a salvo, robaron los objetos valiosos y el dinero de la casa y vivieron muy felices como mejores amigos, mientras que Aitor fue encarcelado para el resto de su vida.