El término “discapacidad intelectual” equivale  a  “retraso mental” que se define por la AAMR a la “…discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa que se manifiesta en habilidades conceptuales, sociales y prácticas.   Esta discapacidad comienza antes de los 18 años.”
El desarrollo intelectual estará relacionado, según este organismo, con las siguientes dimensiones:
- Capacidades intelectuales
- Conducta adaptativa (conceptual, social y práctica)
- Participación, interacciones y roles sociales
- Salud (salud física, salud mental, etiología)
- Contexto (ambientes y cultura).

En la página web del CREENA-equipo de psíquicos, realizan la siguiente clasificación:

Retraso mental/discapacidad intelectual ligera o leve.   Se incluyen en la misma los alumnos cuya medida en C.I., sin llegar a 55 – 50, se sitúa por debajo de 75 – 70 (unas 2 desviaciones típicas por debajo de la media, con un error de medida de aproximadamente 5 puntos).   Acerca de ese tramo límite por arriba, en el DSM IV TR se indica que se podría diagnosticar discapacidad ligera con un cociente intelectual entre 70 y 75 si existe déficit significativo en conducta adaptativa, pero no cuando no exista.
Los alumnos con discapacidad intelectual ligera suponen, aproximadamente, un 85 % de los casos de discapacidad intelectual. Por lo general, suelen presentar ligeros déficits sensoriales y/o motores, adquieren habilidades sociales y comunicativas en la etapa de educación infantil y, con frecuencia, no se diferencian de sus iguales por los rasgos físicos. A lo largo de la enseñanza básica, suelen llegar a adquirir aprendizajes instrumentales y algún grado de conocimientos académicos.
Es alumnado cuyas necesidades educativas están recogidas en los Planes de Atención a la Diversidad de todo centro educativo por lo que no suelen requerir la intervención del Equipo de Psíquicos salvo en el asesoramiento a estructuras para su atención en Secundaria y en Formación Profesional.

Retraso mental/discapacidad intelectual media o moderada. En línea con lo comentado, se situaría en el intervalo de CI entre 55 – 50 y 40 – 35. Lógicamente, con este nivel intelectual, las posibilidades adaptativas de los alumnos suelen verse muy afectadas en todas las áreas de desarrollo. Como grupo suponen alrededor del 10 % de toda la población con discapacidad intelectual.
Los alumnos de este grado suelen desarrollar habilidades comunicativas durante los primeros años de la infancia y, durante la escolarización, pueden llegar a alcanzar algún grado de aprendizajes instrumentales. Suelen aprender a trasladarse de forma autónoma por lugares que les resulten familiares, atender a su cuidado personal con cierta supervisión y beneficiarse del adiestramiento en habilidades sociales.

Retraso mental / discapacidad intelectual severa o grave. Se sitúa en el intervalo de CI entre 35 – 40 y 20 – 25 y supone el 3 – 4 % del total de la discapacidad. Las adquisiciones de lenguaje en los primeros años suelen ser escasas y a lo largo de la escolarización pueden aprender a hablar o a emplear algún signo de comunicación alternativo. Las posibilidades adaptativas están muy afectadas en todas las áreas de desarrollo, pero es posible el aprendizaje de habilidades elementales de cuidado personal.

Retraso mental discapacidad profunda / pluridiscapacidad. La mayoría de estos alumnos presenta una alteración neurológica identificada que explica esta discapacidad, la confluencia con otras (de ahí el término pluridiscapacidad que aquí se le asocia) y la gran diversidad que se da dentro del grupo. Ello condiciona el hecho de que uno de los ámbitos de atención prioritaria sea el de la salud física. El CI de estos alumnos queda por debajo de 20 – 25 y son el 1 – 2 % de la tipología.
Suelen presentar limitado nivel de conciencia y desarrollo emocional, nula o escasa intencionalidad comunicativa, ausencia de habla y graves dificultades motrices. El nivel de autonomía, si existe, es muy reducido. El cuadro supone un continuo que abarca desde alumnos “encamados”, con ausencia de control corporal, hasta aquellos que adquieren muy tardíamente algunos patrones básicos del desarrollo motor.

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Alumnado con grave discapacidad psíquica en Educación Infantil y Primaria.  Orientaciones para la respuesta educativa.

Alumnado con discapacidad psíquica en la ESO.  Orientaciones para la respuesta educativa: Unidades Específicas.

Habilidades de interacción y autonomía personal en la ESO.

NNEE en la ESO.  Guía para la respuesta educativa a las necesidades del alumnado con discapacidades psíquicas.

Educación para personas con retraso mental.  FEAPS.

Apreciamos las diferencias: alumnos con discapacidad intelectual.  Unidades didácticas.  Primaria.  Conocer, sensibilizar y rechazar cualquier discriminación.

Enlace a la web del Síndrome de Down:  DOWN-España

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Apoyando a los hermanos de personas con discapacidad intelectual.  Tres propuestas de intervención.  Angels Ponce.  FEAPS. 

 

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